¡Ahí va el pulpo gallego!

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¿Te gustaría que nuestro pulpo gallego viajase hasta tu casa? Antes de que lo acojas en tu cocina, te vamos a contar varias curiosidades sobre el pulpo. De esta manera sabrás mimarlo a la perfección.

Se trata de un molusco cefalópodo del orden octopoda, marino y carnívoro.

Tiene ocho brazos (tentáculos) que salen de la cabeza, en cada uno de los cuales hay dos filas de ventosas en la parte inferior. Todos ellos están unidos por una membrana en la parte más próxima a la cabeza, alrededor de la boca, en la que está armado con un potente pico (parecido al de un loro) que le sirve para desmontar la concha de sus presas.

Posee también un cerebro bien desarrollado que le proporciona extraordinarias cualidades, tanto de aprendizaje como de memoria. Este extraordinario órgano se encuentra alojado en la cabeza, donde encontramos dos grandes ojos, también muy desarrollados que le proporcionan una buena visión, y tres corazones, necesarios para cubrir todas sus demandas.

Los pulpos son criaturas bastante inteligentes, habiéndose demostrado que tienen memoria a largo y corto plazo a través de experimentos de resolución y laberintos. También son capaces de utilizar herramientas.

Se alimenta principalmente de crustáceos, peces pequeños y moluscos, aunque captura cualquier presa que pueda dominar.

Posee tres corazones, alojados en la cabeza, y todos ellos son necesarios para mantenerlo con vida y cumplir con las exigencias de su actividad, ya que es un depredador y nadador activo.

El corazón principal es el encargado de llevar la sangre al resto del cuerpo, mientras que los otros dos se encargan de llevarla a las agallas en contra de presión.

Carece de hemoglobina, que es sustituida por otra proteína llamada hemocianina, que le da a su sangre un característico color azul (la hemocianina contiene dos moléculas de cobre en lugar de la molécula de hierro que tiene la hemoglobina).

El pulpo se puede cocinar de muchas maneras.

Es importante tener en cuenta que la carne, si no se cocina de forma adecuada puede quedar dura y echar a perder una buena compra.

Un truco para evitar esto es congelarlo al menos hora o golpearlo, de modo que se rompe el tejido conectivo y se consigue ablandar la carne.

En Galicia, la tradición tiene su propio método. Se debe poner el agua a hervir, en ese momento se coge por la cabeza y se sumerge y saca tres veces para dejarlo después durante media hora o tres cuartos cociendo. No se añade sal.