Marisco vivo

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“Querido marisco.

Me gustaría que vinieses a mi casa, pues ha comenzado el verano y necesito un plato que me haga viajar hasta la costa gallega. Tras tú ultima visita mis invitados quedaron con ganas de más y deseo repetir”.

Para disfrutar de marisco o bien le puedes enviar una invitación por correo o bien puedes entrar en nuestra tienda online y seleccionar el marisco que desees. Nosotros nos encargaremos de enviar tu marisco fresco a casa. ¿Te apetece? Si tu respuesta es sí quiero, entra aquí.

Buey, cigalas de Marín, percebes, ostras gallegas… El marisco se ha convertido en nuestro mejor amigo para el verano, por ser un plato fresco y además porque nos ayuda a cuidar nuestra línea.

Su valor energético es más bien bajo, dado que contienen poca cantidad de grasa: de 0,5 al 2% en ostras, almejas, berberechos, navajas … y de 2 al 5% en langosta, centolla, bogavante, mejillón… Es decir, que por cada 100 gramos aportan unas 80 calorías. No obstante, cuando se habla del valor energético de un alimento hay que tener en cuenta, entre otros aspectos, su forma de elaboración. Unos mejillones al vapor nada tienen que ver con los fritos de mejillón o tigres o los mejillones en salsa verde untada con pan.

La sabiduría popular los vincula a grandes cantidades de colesterol, y, en efecto, es así, pero con matices porque dentro de los mariscos existen diferencias. Los moluscos de concha concentran una cantidad similar de colesterol que los pescados.

Su contenido de hidratos de carbono no es relevante. En la mayoría de especies no supera el 1% y sólo se encuentra en cantidades superiores en moluscos de concha como ostras y mejillones, que contienen 4,7 y 1,9 gramos por 100 gramos de alimento.

Tanto el marisco como el pescado azul son ricos en ácidos grasos poliinsaturados omegatres, y tienen un efecto cardioprotector. Es decir, por un lado el marisco contiene colesterol, pero también contiene grasa buena como son los omega tres.